Georges
Simenon fue un escritor belga (1903-1989) en lengua
francesa muy prolífico. Cultivó la novela policíaca y creó al comisario Jules Maigret.
Muchas de estas
novelas son bastante teatrales y no costaría casi nada llevarlas a las tablas.
Un ejemplo de ello es La esclusa número
uno (1933), en la cual Maigret investiga el intento de asesinato del
armador Émile Ducrau (dueño de las pinazas azules de la esclusa número uno del
puerto de Charenton). Consta de diez capítulos, y con leves modificaciones
podrían agruparse en siete escenarios o cuadros (casi uno por capítulo).
Resumimos a continuación lo que sucedería en cada uno de ellos:
CUADRO
I.
En la casa de Ducrau, en el puerto de Charenton. Día 1. Llega el comisario
Maigret leyendo o recitando para sí los antecedentes del caso, que había
acontecido el día anterior: «La gente vio gritando
en el agua al viejo Gassin, dueño de la nave El Toisón de Oro. Lo sacaron. Dijo que había caído al agua porque
alguien había tirado de él. Entonces vieron en el agua a otro hombre y lo sacaron:
era Émile Ducrau. El médico comprobó que lo habían apuñalado».
Salen Émile Ducrau, su mujer y su criada. Ducrau le habla de que anteayer
también estuvieron su hija y su yerno —militar, que quería dejar la profesión—,
que iban a tener supuestamente un hijo y que deseaban irse a vivir al Midi,
para lo cual necesitaban su parte de la herencia. Habían reñido por ello.
Ducrau informa a Maigret de que en otros departamentos de la casa también viven
Rose, la amante del propio Émile —a la que este mantiene— y Jean, el otro hijo
—un pobre enfermizo que estudia derecho—. Ducrau también habla de Gassin, que
es un antiguo camarada suyo y con el que ha hecho muchos viajes; y de Aline, la
hija de Gassin.
CUADRO
II.
En el puerto, al lado de donde está atracado El Toisón de Oro. Día 1. Maigret se
topa con varios hombres que acompañan a Gassin, el cual está borracho, a que
beba más en el cafetín; pero el comisario los deja pasar y no lo interroga.
Sube a El Toisón de Oro, donde se
encuentra con la hija de Gassin amamantando a un niño. Le pregunta si es hijo
suyo y ella le responde que es su ahijado. La muchacha se porta y habla de
manera rara. Maigret le pregunta si estuvo en el barco Ducrau el día anterior y
ella le contesta que Jean no, sino Émile. Maigret entonces quiere saber si
Émile Ducrau le hace la corte, pero ella reacciona bruscamente y se encierra en
un cuarto. El comisario se baja del barco y topa con dos pilotos y tres o
cuatro hombres que le dicen que el niño lo tuvo Gassin con una mujer de otras
tierras y se lo entregó a la hija para que lo cuidase. Estos personajes le
insinúan que Aline está mal de la cabeza.
CUADRO
III.
En el puerto, en otra parte. Día 2. Maigret se entrevista otra vez con Ducrau.
Hablan de los negocios del armador y de su familia (sobre cuyos miembros
Maigret ha mandado hacer averiguaciones). Sale a relucir que la noche en que
atacaron a Ducrau, este había ido al burdel, como solía. El comisario
manifiesta sus sospechas de que Ducrau es el padre del hijo de Aline, aunque
este le revela que, en realidad, es el padre de Aline: que la engendró con la
esposa de Gassin y que nadie lo sabe. También le confirma que es retrasada. Se
disponen a ir al cafetín, pero llegan empleados de Ducrau a informarle de que
su hijo Jean se ha suicidado: que se ha colgado y ha dejado una nota en la que
se acusaba a sí mismo de ser quien había atacado a su padre.
CUADRO
IV.
Ante las oficinas de Ducrau, a la mañana del día 3. Maigret informa al armador
de que ha aparecido otro ahorcado: el ayudante del esclusero de Charenton,
llamado Bébert, personaje que no se había mencionado hasta este momento. Ducrau
le comenta al comisario que ha estado en un hostal para no soportar el luto que
se respiraba (aunque más tarde insinuará que había estado en otro sitio menos
decente), y al conversación se centra en el nuevo muerto: un don nadie sin
familia que malvivía por allí. Ducrau se ha enterado por la prensa de que
Maigret se va a jubilar y le propone que trabaje para él. Se va Ducrau y sale
Gassin, borracho, con otros hombres, en dirección al cafetín. El comisario
tiene unas palabras con estos acompañantes, y ellos continúan su camino. La
amante de Ducrau, con maletas, cruza el escenario y, aunque no conversa con
ella, Maigret adivina que se ha ido de cas. Por último, sale la encargada de El
Baile, otro establecimiento de bebidas, que sabe que el comisario está
investigando, y tras una conversación entre ambos, ella le confiesa que Ducrau
estuvo la noche anterior —la del día 2— bebiendo allí y que se había ido a
medianoche.
CUADRO
V.
Otra vez en el puerto, en la parte en que se hallaba El Toisón de Oro. Noche de otro día. Maigret viene hablando con sus
inspectores sobre la gran mudanza que van a hacer él y su esposa a una nueva
casa, lo cual lo atormenta bastante. Después se centran en lo que ellos han
investigado sobre el difunto Jean Ducrau: era un enfermo sin amigos ni amigas
ni nada de nada. El comisario vuelve la mirada a El Toisón de Oro, y repara en un hombre que está cerca, al que
llama, y comprueba que es un taxista que ha traído a Ducrau a hablar con
Gassin. Salen ambos del barco conversando tranquilamente. Ducrau invita a
Maigret a regresar a casa en el taxi, no sin antes mencionar otra vez la
propuesta de que trabaje para él.
CUADRO
VI.
En el entierro de Jean. Hay numerosas personas, entre las cuales se cuentan
Ducrau, Maigret y un inspector. El inspector le refiere a Maigret que Gassin ha
comprado un revólver. El comisario, que cree que Gassin es el responsable del
atentado contra Ducrau —y no el difunto Jean—, lo manda detener. No obstante,
antes que termine el sepelio, Ducrau se dirige a Maigret, ya que ha visto la
detención (que ha ocurrido fuera del escenario) y le aclara que el revólver era
para el propio Émile, que él se lo había encargado a Gassin (y, de paso, invita
a Maigret a ir a su casa de campo el domingo). El sepelio termina, Ducrau se va
y los policías traen a Gassin. El comisario aprovecha la ocasión para hablar
con el detenido, pero no le saca nada en claro. Le encuentra dos fotos viejas
en la ropa: la de su difunta esposa y la de Jean Ducrau —esta última con una
dedicatoria a Aline—. Gassin le cuenta la historia de un marinero que se
suicidó tras matar al médico borracho del pueblo, que no había salvado a su
esposa embarazada, como comparándose con ese marinero, indicando que podría
matar llegado el caso. Maigret ordena liberarlo.
CUADRO VII. En la casa de campo de Ducrau. Domingo. Maigret viene
conversando con su inspector, que ha estado vigilando a Gassin. Hablan de este
y de Aline. Después, el agente se va y sale Ducrau con su familia. Maigret
asiste a una nueva bronca de Émile con la hija y el yerno, hasta el punto de
que Ducrau les dice que, si el comisario se convierte en uno de sus hombres, le
pagará todo lo que le pida —porque lo prefería a él antes que a su hija y a su
yerno—. Maigret y Ducrau se apartan de los demás y se ponen a hablar. Regresa
el agente que estaba vigilando y se une al diálogo. Se va. Una mujer trae a
Maigret una carta que él mismo ha mandado interceptar. La carta que acaba de
enviar Gassin a su hermana, en la que le dice que todo se lo deja a ella y le
da instrucciones de cómo quiere ser enterrado. El comisario habla con Ducrau:
Bébert, el otro suicida, debía de ser el padre del hijo de Aline: por
exclusión, ya que Jean estaba enamorado tan solo platónicamente de la muchacha
y era impotente (y debió de suicidarse para parecer muy hombre a los ojos de
todos); aunque Gassin sí que debía de creer que el padre de su nieto era Ducrau
y por eso debía de querer matarlo y se portaba de manera rara. Maigret deja
caer que Ducrau es quien a matado a Bébert. Se va Ducrau y sale el yerno, que
se para a conversar con el comisario. Quiere saber si a su suegro lo van a
detener y apunta que se le podía dar, a la manera que usan los militares, una
pistola para que se suicidase y salvase el honor. La criada trae la cena y, así
que la sirve y todos se sientan a la mesa, se arma otra vez la gorda a causa de
la hija y del yerno. Ducrau los acusa de haberse inventado que van a tener un
hijo, y afirma que todo lo va a dejar al banco Génerale. Confiesa, en su furor, que él fue quien mató a Bébert por
haber abusado de Aline, cuya paternidad proclama. Émile entonces repara en que
fuera de la casa se halla Gassin, tan raro como siempre; lo manda pasar y se lo
cuenta todo. Maigret cree que Gassin trae un arma y trata de quitársela, pero
ni eso traía el pobre desgraciado. Ducrau sigue hablando con Gassin sobre los
cuernos que le puso. Va a entregarse a la policía, bien que lo hará por la
mañana. Invita a Gassin a dormir en la casa y este se va con la criada. Llega el
otro inspector por Maigret y conversan. Vuelve la criada anunciado que Gassin
se ha suicidado, a vista de lo cual Maigret y el inspector deciden pasar por El Toisón de Oro a dejarle bien visible
a Aline la carta que el desgraciado Gassin había escrito a su hermana.