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lunes, 4 de noviembre de 2024

¿QUÉ ES UN DRAMATURGISTA?

 

El dramaturgista es un asesor tanto del dramaturgo como del director.

A buen seguro que el profano que oiga por primera vez la voz dramaturgista pensará que es otro anglicismo que se nos ha colado en casa, ya que en inglés dramaturgo se dice dramaturgist.

Y, en efecto, es un anglicismo, pero de los que se consideran necesarios: designa a una nueva figura del mundo teatral, distinta de la del dramaturgo y de la del director, pero que complementa y asesora a ambas. Su origen se halla en la Alemania del siglo XVIII, y concretamente en la obra Dramaturgia de Hamburgo, del escritor Gotold Ephraim Lessing, en la que se teoriza sobre esta figura. Posteriormente, a causa del peso que tuvieron la filosofía y la ciencia alemana en los siglos XIX y XX, se extendió por otras partes del mundo. 

A diferencia del dramaturgo, que compone el texto teatral, el dramaturgista se dedica a asesorar al dramaturgo sobre algunos aspectos de la escritura y leer el resultado (lo que puede llevar a proponer también cambios). Y, respecto del director, lo ayuda a seleccionar las obras que convendría representar y asiste a algunos ensayos para tomar notas y hacer observaciones. Es, como se dice a veces, un puente entre la teoría y la práctica escénica: una figura intermedia entre dramaturgo y director: una especie de asesor de ambos, lo que hace que sus funciones pequen quizás de amplias o genéricas, pero que no lleguen a confundirse con las de los otros.



sábado, 10 de septiembre de 2022

EL BLOG Y LOS BLOGUES

 

Blog es anglicismo, pero se considera necesario.


¿Debemos llamar blog a esta especie de página en la que estamos escribiendo?

En el mundo actual sufrimos la invasión de los anglicismos: el inglés, a causa de la victoria estadounidense en la II Gran Guerra, se ha convertido en la lengua de comunicación internacional, como antes lo fue el francés y mucho antes el latín. En consecuencia, buen número de términos ingleses se han difundido por todo el mundo. Uno de ellos es blog, que designa el ‘sitio electrónico en el que se publican opiniones o información diariamente o con cierta frecuencia’.

Desde siempre, una de las cosas que se ha dicho que deben procurar los escritores, mucho más que el resto de los hablantes, es usar el idioma adecuadamente y no introducir extranjerismos innecesarios, esto es, salvo cuando el término extranjero no tenga voz correspondiente en el idioma que lo recibe (en nuestro caso, en el español).

Blog se cuenta, precisamente, entre los términos que no suelen tacharse de innecesarios. Es verdad que, para traducirlo, se han inventado ciberdiario y cuaderno de ciberbitácora (o, abreviadamente, ciberbitácora y bitácora); pero muchos críticos rechazan tales neologismos por poco claros, ya que, si bien se considera, ciberdiario suena a periódico electrónico; y (cuaderno de) ciberbitácora y sus derivados traen a la mente el diario de un viaje (por mar o por el ciberespacio).

Lo que sí que deberíamos tener muy en cuenta es, al usar blog, darle el plural blogues, no blogs, ya que en español no hay tal clase de plurales: todos los que corresponden a vocablos terminados en consonante se han en –es (manantial-manantiales, dragón-dragones, poder-poderes, etc.).