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martes, 1 de agosto de 2023

NIHIL NOVUM SUB SOLE


Cuesta muchísimo hallar historias o modos de contar historias que puedan considerarse realmente originales. Ya todo se ha inventado, y cada vez es mayor el riesgo de plagio, siquiera involuntario.


Hace meses que te rondan algunas ideas por la cabeza.

Es el proyecto confuso de una nueva obra; aunque, más que proyecto, retales, trozos, fragmentos que parecen apuntar a algo.

Sin embargo, los intentos por ensamblar esos pedazos en un todo coherente han fallado.

Barruntas que los resultados que se te ocurren son historias aburridas, sosas, poco originales…

—Quizá si se le pudiera poner una estructura singular y nueva, la historia parecería otra cosa —piensas—. Como un cuadro al que se le coloca un marco diferente, y, entonces, el cuadro parece diferente.

Pero no encuentras esa estructura nueva, sorprendente y deslumbrante que dará interés a algo que por sí no lo tiene.

—¿Es posible escribir una obra literaria realmente nueva y original en la actualidad?

Si todo está ya inventado, ¿cómo sorprender al lector con una historia que no haya leído antes, con unos personajes que no sigan patrones conocidos, con un estilo que no sea una copia de otro autor? ¿Cómo evitar caer en la repetición, en el plagio, en la mediocridad?

Además, en la era de la información hay miles de libros, películas y series que cuentan un sinfín de historias con un sinfín de estilos; y todos ellos necesitaron unas gotas de originalidad, gotas a las que tú no podrás recurrir, salvo para inspiración.

Y no falta el fantasma del plagio involuntario. Las obras que te han influido pueden haberlo hecho de una manera más subliminal de lo que supones.

Así, por ejemplo, un día se te había ocurrido un conato de estructura, y a las pocas semanas viste en una película antigua algo que se le asemejaba. No era exactamente idéntico, pero se le asemejaba.

Y esto último te hace acordarte del versículo: «Nada nuevo bajo el sol».



domingo, 2 de abril de 2023

ÉRASE UNA VEZ... LA SUERTE QUE TIENES

 

Internet ha facilitado la búsqueda de información. A la hora de escribir un libro sobre algo que aconteció hace siglos se cometerán, por tanto, menos errores

   

Érase una vez una época en que no existía Internet.

Y, si querías ambientar una historia en alguna de las campañas de Tutmoses III, no tenías más remedio que acudir a las enciclopedias de las bibliotecas, o a algún libro especializado que por casualidad hubiera en ellas.

Y, si vivías en una gran ciudad, puede que tuvieras suerte. Pero, si vivías en una ciudad pequeña, era muy probable que la información que encontraras no fuera suficiente para lo que planeabas escribir.

Y, aun viviendo en la gran ciudad, era muy probable que esa enciclopedia o ese libro te remitiesen a otros textos que no tuvieses a la mano.

¡Y podías acabar cometiendo errores históricos! Tu obra podía salir como el Don Carlos de Schiller.

 

***

Piénsalo. ¡Qué suerte tienes hoy en día!

Aprietas un botón y hallas todos esos textos.

Más: no solo hallas las campañas de este o aquel faraón, sino también cómo eran los carros, cómo la infantería, cómo las casas. Hay información por doquier.

Puedes adornar tu obra con todo tipo de pormenores.

El trabajo de documentación se ha reducido mucho con respecto a aquel tiempo que érase una vez y ya no es.